Cómo ha cambiado la gastronomía de Cadaqués en los últimos 50 años
Hablar de Cadaqués es hablar de mar, arte y gastronomía. Durante medio siglo, la cocina de este rincón del Empordà ha evolucionado al mismo ritmo que la sociedad, el turismo y la economía local. Lo que antes se servía en las casas de pescadores poco tiene que ver con las cartas de los restaurantes actuales, aunque la esencia marinera sigue muy presente.
Platos de ayer: la cocina de la gente del pueblo
Hace 50 años, la gastronomía de Cadaqués era humilde y práctica. La base eran los productos del mar que los propios pescadores traían a casa: sardinas, anchoas, suquet de peix hecho con pescado de roca y erizos recogidos en la costa. En tierra, las familias completaban la mesa con verduras de huerto, pan con tomate y algún guiso de carne en ocasiones especiales.
La cocina se hacía con lo que se tenía a mano, y las recetas pasaban de generación en generación sin apenas cambios.
Ingredientes, precios y estilos actuales
Hoy, Cadaqués ofrece una propuesta mucho más variada y abierta a influencias externas. Los ingredientes de importación (mariscos de otros países, especias exóticas, vinos internacionales) se han integrado en las cartas, y los precios reflejan el valor añadido del turismo. Los estilos culinarios también han cambiado: técnicas modernas, presentaciones creativas y fusiones con cocinas de todo el mundo conviven con las recetas tradicionales.
La tradición que perdura
En medio de estos cambios, hay espacios que mantienen viva la esencia de la gastronomía cadaquesenca. Restaurant Sa Gambina es un ejemplo claro: desde hace décadas, conserva el espíritu marinero con platos que respetan las recetas de siempre, adaptadas con mimo al presente. Este equilibrio entre tradición y modernidad es lo que convierte a Cadaqués en un destino gastronómico único.




